Todas las tardes alguien tiene algo que decir,
que hablar,
que gritar,
que comunicar a sus amigos, paisanos, compañeros:
«Y no estabas tú».
Algo para explicar el silencio de los paisajes,
de las ciudades,
de las naciones,
de los hombres que ordenan y dirigen:
«Vi gente correr».
de los hombres que cortan la voz en la garganta,
en la boca,
en la lengua,
en los gestos airados de esperanza:
«Esta tarde vi llover
vi gente correr
y no estabas tú».
ni tú,
ni tú,
ni nadie quer pudiera decir
lo que pasaba.
—
Poema de José Antonio Labordeta, Treinta y Cinco Veces Uno. El Bardo colección de poesía, num. 87 – Mayo de 1972. Ediciones Saturno, Barcelona
miércoles, 19 de mayo de 2010
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